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Capítulo III GLP

CAPÍTULO III

LA MASONERÍA FILOSÓFICA DEL RITO YORK

Logo del Rito de York del Perú

Por lo revisado en el capítulo anterior, es posible afirmar que la Masonería es un organismo intelectual que posee una filosofía propia y para adentrarnos en ese tema debemos esclarecer su funcionamiento. En primer lugar, debemos entender la Masonería,  en  líneas generales, como la iniciación espiritual del hombre por medio de símbolos, teniendo solo tres grados como parte de su estructura: Aprendiz, Compañero y Maestro. Esta definición no debería verse afectada en ninguna de sus extensiones a nivel mundial; por este motivo, es necesario explicar la importancia de la dinámica de regularidad y reconocimiento que sientan las bases sobre las Logias que se formaron -y se siguen formando- en distintos territorios. Estas dinámicas no solo rectifican la validez que cada Logia posee o no para desarrollar los Ritos –que son la esencia del quehacer masónico-, sino que también opera en términos de unidad ideológica. El proceso inicial de expansión masónica y su adaptación por parte de cada Logia que se creaba en distintos territorios del mundo, provocó una distorsión del Ritual original y frente a esta problemática, la Gran Logia Unida de Inglaterra crea en 1813 la Logia de Perfeccionamiento, la cual fue instaurada con el fin de normalizar la ceremonia, corrigiendo el proceso ritualístico a partir de la enseñanza empírica a las distintas Logias, así nace el Rito de York inglés, el cual no debemos confundir con el Rito de York norteamericano. En el Perú, desde la instauración de la Gran Logia del Perú, en 1882, se empezó a practicar el Rito de York y se continúa hasta el día de hoy.

Dicha masonería como tal se está legitimando como una institución de carácter individual compuesta por la tradición que lleva a cabo una variedad de ritos que constituyen la esencia de esta práctica. Tras una larga trayectoria, no obstante, es posible identificar dos rituales pilares como lo son el York y el escoces antiguo aceptado. Para la masonería existen dos grandes procesos: la etapa simbólica y filosófica. Tomándose dichos escaños como elementos complementarios, ya que una le sucede a la otra.

Ahora bien, nuestro propósito es dar cuenta, como ya se ha mencionado, de la organización que la conforma, por lo que nos es preciso exponer la importancia de la realización de rituales concebidos como la piedra angular de los principios en la masonería. Los rituales como tal forman los principios en la trasmisión de conocimientos, por lo que se puede considerar a la masonería como historia teatral ya que mucha de las acciones se consideran fábulas.

En la ejecución de la masonería están las etapas simbólica y filosófica, que, a su vez, se desdoblan en subetapas. Con lo que nos es posible aprecias las tres divisiones formadas tanto en el ritual York como en el escoces. En este último una vez finalizada la etapa simbólica dividida y nombrada por niveles (primero, segundo y tercero) inicia la etapa filosófica dividida en treinta y tres peldaños. Mientras tanto en el rito York, que es nuestro objeto de investigación en este caso, al igual que el escocés, culminado su periodo simbólico, da paso al filosófico.

Ahora bien, nos interesa realizar una pausa antes de continuar, con el propósito de detallar a mayor escala su esquematización. Retomemos, entonces, la filosofía que sostiene el Rito de York, y para ello, detengámonos en los grados de Aprendiz,   Compañero   y   Maestro. 

Como ya hemos mencionado, la Masonería es el perfeccionamiento del hombre a partir de una iniciación espiritual; cada grado posee ciertos perfeccionamientos que permitirán al masón llegar a ser Maestro, sin que esto signifique la constante e infinita labor de aprender.  El gran reto del Aprendiz es conocerse a sí mismo a través del silencio, la observación y la reflexión.

Una vez que se conoce a sí mismo, el masón pasa al grado de Compañero, el cual busca la mejora de los conocimientos ya adquiridos a partir de viajes simbólicos o espirituales y a su vez, aprender también las antiguas 7 artes liberales – demostrando y reafirmando su identidad como hombres libres-. Finalmente, cuando el masón integra todos estos conocimientos llega al grado de Maestro y deberá enfocarse también en el perfeccionamiento de sus conocimientos a partir del trabajo, el estudio y el diálogo, asumiendo a su vez responsabilidades de mayor rango en la Logia a la que perteneciese.
Sobre estos tres grados se sostiene la estructura del Rito de York, como podemos ver, el centro de su perspectiva es el ser humano, ellos afirman que el hombre es bueno por naturaleza, pero que la ignorancia es capaz de deformarla.


Iniciado el ciclo filosófico, es posible captar otros grados que son el real arco donde hay cuatro etapas, continuando con el concilio de masones crípticos que cuenta con tres grados más, para finalmente llegar a los caballeros templarios divididos en otros tres sub niveles. Así es como al final de ambos rituales pueden llegar a converger, pero separándose en sus diferencias finalmente.

Sobre estas precisiones, nuestra tarea datará sobre una de las logias principales originadas en el Perú, la logia cruz austral. Nacida aparentemente muchos años antes de la historia republicana. Tuvo como primera instancia una forma simbólica, reconocida por el Perú hace 168 años.  No obstante, se estima su creación desde mucho antes por marinos ingleses. Es de conocimiento,   que,  durante   la  ocupación  y disputa chilena, esta logia se opuso a todas las acciones que tuvieron con el país vecino. Decidiendo no participar de la contienda, retirándose hasta el repliegue de las fuerzas chilenas.

Por ahora, hablemos un poco más sobre su labor para con la humanidad que será una de los hilos conductores por sobre los que se ven involucrados en la toma de decisiones y guía sobre la educación y planeamiento de esta. Por los principios que profesa podría definirse como ciencia moral, compuesta de alegorías y símbolos. La masonería contemporánea aún se sostiene sobre principios de construcción, pero en la actualidad manejándose de manera simbólica. Es una ciencia moral ilustrada por símbolos con una finalidad de perfeccionamiento espiritual; conteniendo en sí un sistema de doctrinas y filosofía que enseña de un modo peculiar.


Para poder delimitar sus alcances y propósitos, debemos    esclarecer    antes    que    no    debe denominársele como secta o dogma, ya que la masonería se caracteriza por el respeto hacia todas las creencias para cumplir con la tarea de conocerse a sí mismo, con la finalidad de beneficiar a la humanidad con los conocimientos adquiridos. El empleo de la palabra humanidad es utilizada en función de términos desde éticos hasta antropológicos, demográficos y filosóficos. Este es otro de los principios claves a los que apunta el sujeto masónico.

La revaloración de la importancia de la humanidad es un deber que considera toda sociedad debería aspirar. Esta debe teñirse de empatía y compasión para con el otro. Esto no se alcanza violentando, ni haciendo política, sino a través del entendimiento. Por ende, se consolida que la humanidad es parte importante de este mundo, para recordarle a las personas que se debe vivir en el margen del respeto. Para ello, son tres los principios que ayudan a este cumplimiento: libertad, igualdad y fraternidad. Principios manejados desde su creación.

Ahora, como hemos mencionado, muchas de las finalidades por las que se esmera la masonería es la mejoría de la humanidad, pero esto solo será posible contemplar con sus principios filosóficos como los son de carácter divino y humano. Considerándose a este primero como el ente regulador, mientras tanto el hombre debe ser consiente en su máxima mortalidad, para contemplar   únicamente   la   inmortalidad   del alma y ubicarla en un plano superior.

La verdad se instala como ideal en el camino del perfeccionamiento y conocimiento de la masonería. Como concepto, la definición de esta palabra no varía en su forma como conciencia de una afirmación que se alega como cierta sin mácula de duda, de una concordancia entre lo que se dice, piensa, cree y es; sin embargo, la definición por más fluida que se presente, no se encuentra exenta de la problemática filosófica tradicional y de su relativismo. Mas en el campo de la masonería, esta funciona como portador de libertad.

Bajo este concepto, la masonería peruana quiso concebir una nación que sea capaz de construir individuos patriotas, altruistas, solidarios, pero no por dogma -como lo dicta el cristianismo- sino por ética. Es por ello que “los masones consideraban que el orden vigente en el Perú era negativo para el desarrollo humano. Vinculaban el atraso económico y social del país con la persistencia de la exclusividad católica en la vida religiosa, originada en la conquista y la colonización” (Chocano, 2010, p. 427) y este pensamiento se convertirá en el elemento fundamental para la reconfiguración de las naciones y la búsqueda del rompimiento del absolutismo que primó hasta inicios del siglo XIX. No se habían superado las estructuras coloniales, el país estaba fragmentado y ninguno de los grupos sociales parecía capaz de unificar a todos bajo un mismo ideal de nación; tendrán que pasar muchos años desde la Independencia para que las brechas sociales se vayan juntando.

Pasemos, entonces, a mencionar y reconocer la evolución de la Independencia y, a su vez, de las modificaciones que sufrió el ideal de nación. Para ello, en el siguiente capítulo retomaremos los estudios del maestro Jorge Basadre y apelaremos a su historiografía del Perú para proceder con el recuento histórico.